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Boletín N° 7

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Boletín N° 7

Boletín Nº7
¿Quiénes son los explotadores?

 

Actuar es Urgente

 

Los explotadores actúan mediante procesos relacionales, no hechos aislados. La explotación sexual infantil ocurre dentro de vínculos construidos y manipulados, no como encuentros fortuitos. Además, planifican, observan y se insertan en los espacios cotidianos de niñas, niños y adolescentes.

El presente boletín tiene como objetivo visibilizar a los explotadores, reconocer sus estrategias de victimización y las tácticas que emplean, con el propósito de alertar y entregar información que sirva para prevenir situaciones de riesgo. También queremos terminar con la impunidad y la normalización de estas conductas delictivas para que los explotadores sean perseguidos y sancionados: ¡Que la vergüenza esté de su lado!

Principales estrategias de los explotadores:

Grooming o seducción emocional

  • Se presentan como cariñosos, comprensivos y atentos, especialmente en contexto digitales. Construyen vínculos “románticos” o de especial atención para generar dependencia emocional.

Dependencia y falsa protección

  • Buscan ganarse la confianza de la víctima y su familia para generar sensación de deuda y legitimidad. La ayuda no siempre es económica: muchas veces es afectiva, posicionándose como figuras de cariño, apoyo o amistad.

Engaños y falsas oportunidades

    • Ofrecen empleos, estudios, viajes o supuestas oportunidades artísticas. La promesa se transforma en explotación sexual al llegar al destino o al abandonar el hogar.
¿Dónde operan estos explotadores?

Dentro de los entornos cotidianos: barrios, escuelas, vecindarios, redes sociales, grupos de pares. Muchos ingresan al círculo familiar mostrándose amables,  colaborativos y confiables frente a padres o cuidadores.

Los explotadores buscan ocupar un rol en la vida de las niñas, niños y adolescentes.

Perfiles del explotador:
  1. “No son pololos” La captura inicia con seducción y un supuesto pololeo. Generalmente, el agresor es un hombre adulto; a veces son jóvenes utilizados por redes criminales. La relación aparenta ser romántica y monógama, pero está sostenida por transacciones (regalos, drogas, favores afectivos) y por una asimetría de poder.

 

  1. “No son tíos ni amigos de la familia” Se posicionan como hombres cercanos, presentes en la vida cotidiana y validados por la familia. La confianza de los adultos del hogar opera como “puente” para legitimar la cercanía con la víctima. La víctima puede creer que la explotación es una forma de devolver el “apoyo” o “cariño” recibido.

 

  1. “No son padrinos” Se aprovechan del prestigio y la autoridad moral asociada al rol de padrino. Ofrecen regalos, invitaciones y ayudas que refuerzan una imagen de altruismo. El supuesto consentimiento se construye bajo temor a perder beneficios, miedo al rechazo o expectativas de gratitud.

 

  1. “No son sugar daddies” Basan la relación en transacciones explícitas: dinero, objetos de valor, beneficios materiales. La víctima puede creer que hay control o voluntariedad, pero es una falsa sensación, típica de la manipulación explotadora.